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Nuestra Historia

"Desde que nuestros padres fundaron las clínicas Ospina Mateos en 1978, han trabajando con una vocación clara de servicio a nuestros pacientes. Hoy nosotros, sus hijos, somos los encargados de mantener este legado."

                                                 Dr. Juan Luis Ospina M.

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Dra. Fely Mateos

Dr. Jaime Ospina

Hace más de 40 años, el Dr. Jaime Ospina y la Dra. Fely Mateos fundaron en Alcorcón las clínicas Ospina Mateos. Han sido siempre un referente de servicio honesto y de confianza, reflejando en la odontología su vocación de servicio

En el ADN de sus clínicas plasmaron su forma de entender la odontología, la salud y la empresa. Para ellos era algo más que un empleo, era la posibilidad de desarrollar con honestidad su vocación de servicio a los demás, y de ganarse la vida honradamente, anteponiendo siempre la salud y el bienestar de sus pacientes a todo lo demás.

Basaron su servicio en la confianza. La confianza que sus pacientes depositaban en ellos para mejorar su salud, y la confianza que ellos mismos depositaban en sus pacientes que permanecían siempre fieles a ellos y recomendaban sus servicios a sus conocidos, de forma que nunca les faltó el trabajo.

No podían entender el servicio de la salud de otra manera y simplemente plasmaban en su trabajo los principios morales que regían sus vidas. Por supuesto, esos mismos valores se los inculcaron a sus hijos y familia y, sin saberlo, fueron poniendo las bases de lo que ahora es una empresa familiar fiel a los valores fundacionales.

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A pesar del intento de Jaime y Fely de no dirigir las aspiraciones formativas ni de empleo de sus hijos hacia ningún sector en concreto, con el paso del tiempo todos sus hijos acabaron estudiando y trabajando en el mundo de la odontología.

Por supuesto empezaron a trabajar en las clínicas de sus padres, pero compaginaban el trabajo en sus clínicas con otras muchas clínicas dentales de todo tipo, privadas, franquicias y grandes cadenas.
El trabajo en otras clínicas les dio una visión mucho más amplia del sector, y comprobaron que el servicio que se daba en clínicas con alta facturación y fama no era mucho mejor que el que se daba en sus clínicas, sino más bien era un servicio bastante inferior al que sus padres llevaban dando tantos años.

A pesar del intento de Jaime y Fely de no dirigir las aspiraciones formativas ni de empleo de sus hijos hacia ningún sector en concreto, con el paso del tiempo todos sus hijos acabaron estudiando y trabajando en el mundo de la odontología.

Por supuesto empezaron a trabajar en las clínicas de sus padres, pero compaginaban el trabajo en sus clínicas con otras muchas clínicas dentales de todo tipo, privadas, franquicias y grandes cadenas.
El trabajo en otras clínicas les dio una visión mucho más amplia del sector, y comprobaron que el servicio que se daba en clínicas con alta facturación y fama no era mucho mejor que el que se daba en sus clínicas, sino más bien era un servicio bastante inferior al que sus padres llevaban dando tantos años.

El trabajo en otras clínicas les dio una visión mucho más amplia del sector, y comprobaron que el servicio que se daba en clínicas con alta facturación y fama no era mucho mejor que el que se daba en sus clínicas, sino más bien era un servicio bastante inferior al que sus padres llevaban dando tantos años. 

Luego de analizar su situación, se dieron cuenta que la gran diferencia radicaba precisamente en lo que era la piedra angular del trabajo en las clínicas Ospina Mateos, la confianza. La confianza de sus pacientes era muy superior que en otras clínicas, y la confianza de sus padres en sus pacientes también era mucho mayor.

Pero para que se dé esa confianza mutua, hay que trabajarla, y trabajarla con honestidad. Y ese era el error de la mayoría de las clínicas que conocían, anteponer la facturación a la creación de un vínculo fuerte de confianza.

Se dieron cuenta de que a sus clínicas les faltaba una visión empresarial, una estructura que pudiera asegurar la longevidad de las clínicas, pero que respetara totalmente su forma de trabajar, la vocación de servicio a los demás, la búsqueda del bienestar del paciente y su salud por encima de todo lo demás, porque era eso precisamente lo que creaba ese vínculo de confianza con sus pacientes, que era a su vez el signo mayor de diferenciación con otras clínicas del sector.

Del convencimiento absoluto de que uniendo estos dos factores se podría crear un nuevo modelo rentable de clínica, surgió OM Clinics, un concepto de clínicas basadas en la tradición de los valores de confianza, honestidad y responsabilidad, y en la innovación de la calidad, nuevas tecnologías y experiencia de los pacientes. 

La misión de este nuevo concepto de clínicas es poder dar un tratamiento integral a sus pacientes, atendiendo no sólo los problemas que puedan surgir de salud dental, sino valorando el cuerpo en su conjunto, integrando la salud oral en la salud general, y dando prioridad en este proceso a la información y el conocimiento de los pacientes de si mismos y de su salud, empoderando a cada uno de ellos para que sea capaz de entender sus problemas y cómo prevenirlos, descubrir las soluciones y conocer la forma de mantener una buena salud para toda la vida.

Esto solo se puede conseguir si cada uno de los profesionales que trabajan en la clínica tiene una buena formación sanitaria, médica y odontológica, con una visión global de la salud, estando siempre actualizados en las técnicas y métodos modernos, buscando siempre el conocimiento.

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Pero no basta con saber mucho, además los profesionales deben saber empatizar con los pacientes, tener paciencia y esforzarse en que entiendan lo que les transmitimos y lo puedan asimilar. 

Sabemos que los pacientes generalmente consideran la visita al dentista como algo “poco agradable” en el mejor de los casos. En OM Clinics nos esforzamos por que eso no sea así, sino que la visita a nuestras clínicas debe ser una gran experiencia para ellos. Intentamos que desde su primer contacto con nosotros sientan que no es una clínica “normal”, que somos diferentes, que nos preocupamos de verdad por su bienestar, sus sensaciones, sus sentimientos. Por eso les dedicamos el tiempo que se merecen, e intentamos que su paso por OM Clinics sea “agradable”.
Sabemos de la fuerza que tiene nuestra visión, que la gente que nos prueba, repite y nos recomienda. Por eso nuestra intención es seguir creciendo al ritmo que nuestros pacientes nos marquen, pero no para ser ricos o vender nuestras clínicas a algún inversor, sino para que cada vez más gente pueda recibir y vivir la experiencia OM CLinics.

Por esto, para seguir creciendo necesitamos incluir más gente a nuestros equipos. Gente que entienda y comparta nuestros valores, que vea a los pacientes como personas con problemas de salud que necesitan la mejor solución, no como personas que vienen a pagar nuestro sueldo. Buscamos gente activa, concienciados con la salud, con buena formación y con ganas de aprender cada día más, con ilusión y ganas de hacer las cosas cada vez mejor, gente social, que se desenvuelva bien en equipo, que no busque su propio beneficio, sino que este convencido de que el mayor beneficio propio llega de buscar el beneficio de todos. Gente servicial, capaz de anteponer si es necesario el bienestar propio por el de los pacientes.